El clavo de olor, esa especia pequeña pero potente que muchas veces usamos sin darle demasiada importancia, tiene más historia y propiedades de lo que imaginas. Originario de Asia, ha sido parte de la cocina y la medicina natural desde hace siglos. No solo le da un aroma muy especial a los platillos, también puede ayudarte a sentirte mejor de forma natural.
¿Para qué sirve realmente el clavo de olor?
Uno de sus compuestos más conocidos es el eugenol, una sustancia que actúa como analgésico y antimicrobiano natural. Por eso, cuando tienes un dolor de muela, aplicar un poquito de aceite esencial de clavo puede darte alivio temporal. Y sí, funciona.

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Además, el clavo ayuda a mejorar la digestión. Si después de comer te sientes inflamado, con gases o con acidez, una infusión con un par de clavos puede ayudarte a sentirte más ligero. También es útil para los resfriados, ya que tiene propiedades expectorantes que ayudan a descongestionar.
Otro dato interesante es que puede favorecer la circulación y proteger el corazón. Algunos estudios también lo relacionan con la regulación del azúcar en sangre, lo que lo hace útil para personas con riesgo de diabetes.

Y en la cocina… no puede faltar
Si te gusta cocinar, probablemente ya sepas que el clavo de olor es clave en postres, panes, ponches y bebidas como el té chai. Aporta un sabor dulce, cálido y un poco picante que le da vida a muchas recetas. Pero también va muy bien con platos salados como guisos, marinados y arroces.
Eso sí, con poquito basta. Es una especia muy intensa, así que usarla en pequeñas cantidades es más que suficiente para lograr un sabor especial sin saturar.

En resumen
El clavo de olor es de esos ingredientes que conviene tener siempre a la mano. Te puede ayudar desde un malestar estomacal o una muela adolorida, hasta realzar el sabor de un platillo casero. Incluirlo en tu día a día, ya sea como remedio o en la cocina, es una forma práctica y natural de cuidar tu salud sin complicarte.





























