Muchos lo hacemos sin pensarlo: dejamos el cargador enchufado aunque el celular ya no esté conectado. Parece algo sin importancia, pero en realidad puede tener varias consecuencias que afectan tanto tu seguridad como tu bolsillo… y hasta al planeta.
¿Sabías que sigue consumiendo luz?
Sí, aunque no esté cargando nada, el cargador sigue usando electricidad. Esto se conoce como “consumo fantasma”. Quizá no lo notes en tu recibo si es solo un cargador, pero si en casa hay varios y todos están siempre enchufados, la suma se nota. Además, es energía que se desperdicia sin ningún beneficio.

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También puede ser peligroso
Especialmente si el cargador es genérico o de mala calidad. Al estar conectado por mucho tiempo sin usarse, puede calentarse más de la cuenta. Y si está cerca de papel, cortinas o cosas inflamables, el riesgo de incendio es real. No es algo que pase todos los días, pero sí ha ocurrido.
El cargador se va desgastando
Cuando está todo el tiempo recibiendo corriente, sus componentes internos se deterioran más rápido. Después, cuando lo vuelvas a usar con tu teléfono, podría no funcionar bien o incluso causar un cortocircuito.

Y sí, también afecta al medio ambiente
Aunque parezca un detalle, millones de personas hacen lo mismo en todo el mundo. Y toda esa energía malgastada se suma. En un momento en el que ahorrar recursos es más importante que nunca, desenchufar el cargador es un pequeño gesto que ayuda.
¿Qué puedes hacer para evitar estos problemas?
Hazte el hábito de desenchufarlo después de usarlo.
Usa regletas con botón para cortar la energía de varios aparatos al mismo tiempo.
Compra cargadores originales o certificados, que vienen con sistemas de protección.
Comparte esta información en casa; entre todos es más fácil cambiar el hábito.

En resumen, no cuesta nada desenchufar el cargador, pero sí puede costarte si no lo haces. Ahorras energía, evitas riesgos y colaboras con el cuidado del planeta. Todo suma.





























