Dolor de cadera: lo que tu cuerpo quiere decirte y las causas más comunes

El dolor de cadera es mucho más habitual de lo que pensamos. Puede aparecer poco a poco, casi sin darnos cuenta, o llegar de golpe después de un mal movimiento. Lo cierto es que cuando la cadera duele, no solo afecta esa zona: caminar, dormir e incluso estar sentado se convierte en una molestia constante. Y aunque a veces creemos que es “algo pasajero”, la verdad es que puede tener detrás varias causas que conviene entender.

Hablar de dolor de cadera no significa automáticamente que exista un problema grave, pero sí es un llamado de atención. El cuerpo nos está avisando que algo no anda del todo bien en esa articulación o en las estructuras que la rodean. Por eso, prestar atención a cómo, cuándo y en qué circunstancias aparece el dolor es clave para identificar el origen.

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1. Artrosis de cadera
Una de las causas más frecuentes es la artrosis. Con el paso de los años, el cartílago que recubre la articulación se va desgastando, lo que genera fricción y dolor. Este dolor suele ser más fuerte al levantarse por la mañana o después de permanecer sentado mucho tiempo. También es común que el malestar mejore un poco con el movimiento, pero vuelva a empeorar al final del día.

2. Tendinitis o bursitis
La cadera no solo se compone de huesos, sino también de tendones y bolsas llenas de líquido llamadas bursas, que funcionan como amortiguadores. Cuando se inflaman por sobreuso, movimientos repetitivos o incluso por una caída, se produce dolor. Este suele sentirse en la parte lateral de la cadera y se intensifica al subir escaleras o al dormir de ese lado.

3. Lesiones musculares
Los músculos que rodean la cadera —como los glúteos o los flexores— pueden lesionarse al hacer ejercicio intenso o por un mal gesto. En estos casos, el dolor suele localizarse en una zona concreta y se acompaña de rigidez o debilidad muscular. Muchas veces, el reposo relativo y algunos ejercicios de estiramiento ayudan a mejorar.

4. Problemas en la columna
A veces, lo que sentimos como dolor de cadera en realidad proviene de la columna lumbar. Una hernia de disco o una compresión nerviosa puede irradiar dolor hacia la cadera y la pierna, confundiéndonos. En estos casos, el dolor suele acompañarse de hormigueo o sensación de debilidad en la extremidad.

5. Fracturas o microfracturas
En personas mayores o con huesos frágiles, una caída puede ocasionar fracturas en la cadera, generando un dolor intenso y limitación total para caminar. Pero también existen pequeñas fisuras llamadas microfracturas por estrés, que son más comunes en deportistas y se desarrollan por impacto repetitivo. Aunque el dolor puede parecer leve al inicio, empeora con la actividad física.

6. Artritis inflamatoria
Enfermedades como la artritis reumatoide o la espondilitis anquilosante también pueden atacar la articulación de la cadera. A diferencia de la artrosis, aquí el dolor no se debe solo al desgaste, sino a la inflamación activa. Suelen aparecer otros síntomas como rigidez matutina prolongada, fatiga y dolor en más de una articulación.

7. Problemas en otros órganos
En algunos casos, el dolor de cadera puede no tener que ver directamente con la articulación. Alteraciones en órganos cercanos, como los riñones o el aparato reproductor, pueden reflejar dolor en esa zona. Por eso es importante no quedarse únicamente con la primera impresión y buscar la causa real.

8. Factores cotidianos
El sobrepeso, el sedentarismo o el uso de calzado inadecuado también influyen mucho en la salud de la cadera. El exceso de carga sobre la articulación acelera su desgaste, mientras que la falta de actividad debilita los músculos que deberían protegerla. A veces, pequeños cambios en los hábitos hacen una gran diferencia.


En resumen, el dolor de cadera no siempre significa lo mismo: puede ser desde algo sencillo como una inflamación temporal, hasta un aviso de un problema más serio. La clave está en observar cómo evoluciona el dolor y no dejarlo pasar si se vuelve persistente o limitante. Consultar con un especialista a tiempo puede evitar complicaciones y ayudarte a recuperar tu calidad de vida.

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