¿Alguna vez te has preguntado si la posición en la que duermes puede influir realmente en tu salud o en cómo te sientes al despertar? Pues déjame decirte que sí. Dormir no es solo cerrar los ojos y desconectarse del mundo. La forma en que lo haces puede marcar la diferencia entre un descanso reparador y una noche de vueltas y vueltas. Y aunque suene extraño, dormir del lado derecho podría ser una de esas pequeñas decisiones que generan un gran impacto en tu bienestar diario.
Ahora bien, seguramente estás pensando: “¿Qué tiene de especial dormir del lado derecho?”. Pues resulta que esta postura, más allá de ser cómoda para muchos, tiene beneficios sorprendentes que van desde mejorar la digestión hasta ayudarte a calmar la mente antes de dormir. Sí, como lo lees. No se trata solo de un tema de preferencias, sino de algo que tu cuerpo podría estarte agradeciendo cada noche sin que lo notes.

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Vamos por partes. Uno de los beneficios más interesantes de dormir del lado derecho está relacionado con el sistema digestivo. Esta posición favorece que el estómago y los intestinos trabajen con mayor fluidez, ya que respeta la anatomía natural del cuerpo. Al acostarte de ese lado, se facilita el vaciado gástrico y se reducen las probabilidades de sufrir reflujo ácido. Y si eres de los que comen tarde o tienes una digestión pesada, esto podría ser justo lo que necesitas para dormir como un bebé.
Pero ahí no termina la cosa. También se ha observado que dormir del lado derecho puede influir positivamente en el sistema linfático, ayudando a que el cuerpo elimine toxinas de manera más eficiente. Es como si durante la noche tu organismo se pusiera en modo limpieza profunda. Y todos sabemos que cuando el cuerpo está limpio por dentro, lo notamos por fuera: más energía, menos inflamación, mejor estado de ánimo… todo se conecta.

Otra ventaja poco conocida es que esta postura puede ayudar a calmar la mente. Muchas personas aseguran que al acostarse del lado derecho sienten una especie de tranquilidad extra, como si el cuerpo se relajara más fácilmente. No está claro si esto se debe a factores fisiológicos o simplemente a una sensación subjetiva, pero lo cierto es que funciona. Y cuando se trata de dormir bien, cualquier detalle que sume es bienvenido.
Ahora, por supuesto, no todo es blanco y negro. Cada persona es diferente, y lo que a uno le resulta cómodo, a otro puede no gustarle tanto. Sin embargo, si últimamente te cuesta conciliar el sueño o te levantas con la sensación de no haber descansado lo suficiente, cambiar de lado podría ser una estrategia sencilla y efectiva. No cuesta nada intentarlo y, quién sabe, podrías descubrir una nueva forma de mimar a tu cuerpo mientras duermes.

Lo ideal es combinar esta postura con una buena rutina de sueño: evitar pantallas antes de acostarte, cenar liviano, mantener el cuarto fresco y oscuro… ya sabes, esos hábitos que ayudan a que el descanso sea más profundo y reparador. Pero si a eso le sumas el truquito de dormir del lado derecho, podrías estar dándole a tu cuerpo un regalo cada noche.
En fin, a veces los cambios más pequeños son los que tienen mayor impacto. Dormir del lado derecho es uno de esos gestos simples, pero poderosos. Dale una oportunidad esta noche, escucha a tu cuerpo y observa cómo te sientes al despertar. Tal vez descubras que esa ligera inclinación al lado derecho es justo lo que tu vida necesitaba para mejorar desde el descanso.






























