El hijo de La Fruta recibe comentarios negativos por intentar llamar más la atención que su papá
Las redes sociales aman, celebran y destruyen con la misma velocidad. Y esta vez, el blanco de la conversación no fue La Fruta, sino su propio hijo, quien inesperadamente se convirtió en tendencia luego de que miles de usuarios comenzaran a criticarlo por, supuestamente, “querer llamar más la atención que su papá”. Lo que inició como un video inocente terminó desatando una ola de comentarios negativos que sorprendió a toda la familia.
La situación comenzó cuando el joven apareció en una transmisión junto a su padre, mostrando una energía más alta de lo habitual: riendo, hablando encima de él, gesticulando y tratando de interactuar directamente con la cámara. Para muchos, fue una escena normal entre padre e hijo. Pero en redes, donde todo se analiza con lupa, la interpretación fue muy diferente.
Los comentarios no tardaron en llegar:
“Ese niño quiere opacar al papá.”
“Está pasado de contenido.”
“Que lo controlen antes de que se le vaya la mano.”
“Se nota que está buscando cámara.”
Pero lo que realmente encendió el debate fue la intensidad. Algunos comentarios se volvieron tan fuertes que la conversación dejó de ser ligera para convertirse en un cuestionamiento profundo sobre la crianza pública, la fama y el impacto de la viralidad en los hijos de figuras reconocidas.
📌 IMPORTANTE: El video relacionado a esta historia lo encontrarás al final del artículo.
Según fuentes cercanas a la familia, el joven no tenía intención de “robar atención”, sino que simplemente estaba emocionado por compartir un momento especial frente a miles de personas. Pero esa emoción fue interpretada por muchos como competencia, espectáculo o incluso manipulación emocional.
La Fruta, quien ha demostrado tener una relación muy cercana y protectora con sus hijos, no tardó en notar el huracán de críticas. Aunque no hizo un comunicado formal, sí dejó entrever en una historia de Instagram que se sintió herida por los comentarios:
“Hay gente que no entiende que un niño es un niño.”
Esa frase, corta pero contundente, resonó entre sus seguidores, que rápidamente salieron en defensa del joven.
Mientras tanto, otros opinaban que la presión mediática ya estaba alcanzando a los hijos de la artista y que era responsabilidad de los adultos asegurar que los menores no sean expuestos más de la cuenta. Y ahí comenzó un segundo debate:
¿Debe una figura pública permitir que sus hijos aparezcan en transmisiones donde hay miles de personas opinando?
Pero también surgió la otra cara:
¿Hasta qué punto es justo culpar a un niño por comportarse como niño?
En un país donde la personalidad fuerte se aplaude, y donde la espontaneidad es celebrada, resultó sorprendente ver tantas críticas dirigidas a un menor que, claramente, no buscaba controversia. Muchos usuarios comentaron que la situación se salió de proporción y que se está perdiendo la sensibilidad frente a lo que significa crecer bajo el ojo del público.
Lo más interesante es que, según allegados, el joven admira profundamente a su papá. Verlo frente a miles de personas lo emociona, lo inspira y lo hace querer participar. Y eso, más que un intento de robarse protagonismo, es un gesto natural de afecto y orgullo infantil.
Pero las redes no siempre entienden matices.
Mientras el tema se hacía viral, varios influencers comenzaron a opinar. Algunos defendieron al niño, señalando que la gente estaba exagerando. Otros dijeron que se veía claramente que buscaba ser protagonista. Y unos cuantos expresaron que La Fruta debería manejar esa exposición con más cuidado.
Lo que nadie esperaba era que el padre del niño reaccionara directamente en una transmisión, lanzando una frase que se volvió tendencia:
“Él es mi hijo… si quiere hablar, que hable. Si quiere reír, que se ría. Aquí nadie me opaca a mí.”
La respuesta fue celebrada por miles, quienes sintieron que esa declaración devolvió un poco de equilibrio al drama mediático. Pero también aumentó la conversación sobre cómo debe manejarse la crianza en redes cuando uno de los padres es figura pública.
Algo que quedó claro es que la familia está viviendo un momento de muchísima visibilidad, y eso inevitablemente afecta a los hijos. Existen expectativas, comparaciones, juicios, burlas… cosas que para un adulto son manejables, pero para un menor pueden llegar a ser emocionalmente fuertes.
Una psicóloga invitada en un programa de radio comentó que este tipo de críticas pueden generar inseguridad en los niños, y que es importante que los padres establezcan límites claros:
“Cuando un niño percibe rechazo del público, aunque no lo entienda completamente, sí siente la energía negativa.”
Pero también resaltó que la culpa no es del niño, ni siquiera necesariamente de La Fruta, sino de la cultura hipercrítica de las redes sociales.
A pesar de la polémica, la familia se ha mantenido unida. Personas cercanas aseguran que están manejando la situación con calma, protegiendo emocionalmente al joven y evitando que se exponga más de la cuenta en los próximos días.
La reflexión que muchos han compartido es simple pero poderosa:
Los hijos de figuras públicas no eligen la fama. La reciben. Y también reciben todo lo que viene con ella.
Los comentarios negativos continuarán por unos días, porque así funciona el ciclo mediático. Pero, como siempre ocurre con La Fruta y su familia, el cariño del público terminará superando el ruido.
Porque si algo ha demostrado esta historia es que, detrás de cada pantalla, hay seres humanos reales.
Y cuando se trata de un niño, la empatía siempre debe ir primero.





























