Entre lágrimas, RAMÓN TOLENTINO revela que hay un plan para sacarlo del medio en esta Navidad.

La Navidad, una época que suele asociarse con paz, unión y esperanza, tomó un giro inquietante en la República Dominicana tras una revelación que dejó al país en silencio. Entre lágrimas, RAMÓN TOLENTINO aseguró que existe un plan para sacarlo del medio durante estas fechas, una confesión cargada de miedo, tensión y desesperación que estremeció a miles de personas que siguieron sus palabras con el corazón en la mano.

No fue una denuncia cualquiera. No fue un comentario al aire ni una frase lanzada para generar ruido. Fue un momento crudo, humano y profundamente alarmante. La voz se le quebraba, los ojos se le llenaron de lágrimas y el mensaje fue directo: teme por su vida. Así, sin adornos, sin rodeos, como quien siente que el peligro está más cerca de lo que muchos imaginan.

Ramón Tolentino es conocido por no callarse nada. Durante años ha sido una de las voces más firmes en denuncias sociales, casos delicados y temas que otros prefieren esquivar. Esa misma valentía, según sus propias palabras, es la que hoy lo tiene en una posición vulnerable, expuesto y bajo una presión que va más allá de lo mediático.

Tolentino explicó que ha recibido informaciones preocupantes, advertencias y señales que lo llevaron a entender que no se trata solo de intimidación, sino de algo mucho más serio. Aunque no dio nombres ni detalles específicos, dejó claro que la situación es real y que su familia también vive con miedo. “Yo no estoy jugando con esto”, expresó visiblemente afectado.

El impacto de sus palabras fue inmediato. En redes sociales, el video comenzó a circular con rapidez, generando indignación, preocupación y una ola de solidaridad. Muchos no podían creer lo que estaban escuchando; otros, lamentablemente, dijeron no sorprenderse, considerando el tipo de temas que Tolentino suele destapar.

Para el público dominicano, acostumbrado a verlo firme, combativo y seguro frente a las cámaras, verlo quebrarse emocionalmente fue un golpe fuerte. No era el periodista denunciando; era el ser humano pidiendo atención, protección y conciencia sobre lo que está ocurriendo.

📌 IMPORTANTE: El video relacionado a esta historia lo encontrarás al final del artículo.

La denuncia llega en un momento especialmente sensible: Navidad. Una época donde baja la guardia, donde las familias se reúnen y donde nadie debería sentirse amenazado. Precisamente por eso, sus palabras resonaron con más fuerza. “En Navidad uno debería estar tranquilo, no pensando que algo malo puede pasar”, comentó, dejando ver la carga emocional que lleva encima.

Diversas figuras del ámbito comunicacional y social reaccionaron rápidamente, exigiendo que las autoridades presten atención a lo dicho por Tolentino. Aunque hasta el momento no se ha emitido un comunicado oficial, la presión pública va en aumento. Para muchos, no se puede ignorar una advertencia de este nivel, especialmente viniendo de alguien con tanta exposición.

El caso también reabrió el debate sobre la seguridad de periodistas y comunicadores en el país. Denunciar, investigar y señalar irregularidades no debería convertirse en una sentencia de miedo. Sin embargo, la realidad demuestra que no todos los que alzan la voz duermen tranquilos.

Seguidores del comunicador recordaron que esta no es la primera vez que enfrenta amenazas o situaciones tensas. A lo largo de su carrera, ha tocado intereses delicados, y aunque siempre se ha mantenido firme, esta vez dejó claro que el nivel de preocupación es distinto.

“Si a mí me pasa algo, que se sepa que yo lo advertí”, fue una de las frases que más estremeció a quienes escucharon su testimonio. Una frase dura, dolorosa y que nadie debería tener que pronunciar.

En redes, el apoyo fue masivo. Mensajes pidiendo protección, justicia y respeto se multiplicaron. “No estás solo”, “El pueblo está contigo”, “Cuiden a nuestros periodistas”, fueron algunas de las expresiones más repetidas. Incluso personas que no coinciden con sus posturas reconocieron la gravedad de la situación.

Más allá de si el plan existe o no, lo verdaderamente alarmante es que Ramón Tolentino siente que su vida corre peligro. Y cuando un comunicador llega a ese punto, la sociedad entera debería detenerse a escuchar.

Este episodio deja una reflexión profunda: ¿qué tan seguro es decir la verdad? ¿Cuánto cuesta levantar la voz en un país donde tocar ciertos temas incomoda a muchos? ¿Y quién protege a quienes informan cuando el miedo toca su puerta?

La Navidad debería ser un tiempo de esperanza, no de amenazas. De abrazos, no de lágrimas frente a una cámara. Por eso, las palabras de Tolentino no pueden pasar como una más del ciclo noticioso. Requieren atención, responsabilidad y acción.

Hoy, el país observa con preocupación. No se trata de farándula, ni de rating, ni de polémica. Se trata de la vida de una persona, de un comunicador que ha dedicado años a exponer realidades incómodas.

Que este llamado no caiga en el olvido. Que no se espere a que ocurra una tragedia para reaccionar. Porque cuando alguien advierte entre lágrimas que teme por su vida, lo mínimo que merece es ser escuchado.

Déjanos tu opinión y comparte este artículo. Porque la voz de quien denuncia no debe apagarse con el miedo, y la Navidad no puede convertirse en sinónimo de silencio forzado.