Con el paso del tiempo y un poco de descuido, no es raro que nuestras herramientas empiecen a llenarse de óxido. Humedad, aire y uso esporádico hacen su trabajo. Pero antes de pensar en tirarlas o reemplazarlas, te tengo una buena noticia: puedes devolverles la vida fácilmente con cosas que ya tienes en casa.
Vinagre blanco: el clásico que nunca falla
El vinagre blanco es una maravilla para esto. Solo necesitas sumergir tus herramientas oxidadas en un recipiente con vinagre (puede ser tibio si quieres acelerar el proceso) y dejarlas unos 20 o 30 minutos. Después, agarra un cepillo de alambre o una esponja metálica y frota. Vas a ver cómo el óxido empieza a salir casi solo.

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Bicarbonato con limón: mezcla potente y natural
Si prefieres algo más “pastoso”, mezcla bicarbonato de sodio con jugo de limón hasta que se haga una pasta. Pónsela directo al óxido, espera unos minutos y luego frota con un cepillo. Funciona muy bien en áreas pequeñas o rincones complicados.
¿Cola para limpiar óxido? Aunque no lo creas, sí
Las bebidas de cola no solo sirven para acompañar los tacos: también ayudan a aflojar el óxido. Tienen ácido fosfórico, que actúa rápido. Solo pon la herramienta a remojar unos minutos, frota y enjuaga. No es lo ideal para todo, pero saca de apuros.

Una vez limpias, protégelas
Ya que te tomaste el tiempo de quitarles el óxido, cuídalas. Sécalas bien después de usarlas y aplícales una capita ligera de aceite (el WD-40 también funciona perfecto). Guárdalas en un lugar seco y, si puedes, mete una bolsita antihumedad al cajón o caja de herramientas.

En resumen
No necesitas gastar en productos caros ni ser experto en restauración. Con vinagre, bicarbonato, limón o hasta una bebida de cola, puedes dejar tus herramientas listas para seguir trabajando. Es cuestión de dedicarles un rato y darles el mantenimiento que merecen. Te lo van a agradecer… aunque no hablen.





























