¡Increíble pero cierto! Santiago Matías es más querido en Puerto Rico que Molusco TV
La noticia ha sorprendido a muchos, pero los números y el sentimiento popular lo confirman: Santiago Matías, mejor conocido como Alofoke, está logrando un nivel de aceptación en Puerto Rico que incluso supera al del gigante local Molusco TV. Lo que parecía impensable hace unos años hoy es una realidad que está moviendo conversaciones, comentarios y análisis en toda la comunidad digital hispana.
Todo comenzó con una serie de apariciones estratégicas de Alofoke en suelo boricua, donde figuras influyentes lo recibieron con respeto, curiosidad y una apertura que pocos creadores extranjeros logran conseguir. Lo que vino después fue un efecto dominó: más entrevistas, más colaboraciones y una avalancha de reacciones positivas que lo posicionaron, sin querer queriendo, como uno de los comunicadores más mencionados dentro y fuera de la isla.
Para sorpresa de algunos, encuestas de percepción en redes sociales marcaron un patrón claro: usuarios puertorriqueños valoran el estilo directo, la visión empresarial y la narrativa urbana que Alofoke lleva años construyendo. Muchos aseguran que, ante la saturación del contenido local, su presencia representa “aire fresco”, una propuesta diferente que los conecta de una manera nueva.
📌 IMPORTANTE: El video relacionado a esta historia lo encontrarás al final del artículo.
Mientras tanto, en el otro lado del ring mediático, Molusco TV —considerado por mucho tiempo como el referente más fuerte del entretenimiento boricua— enfrenta una etapa de desgaste. No por falta de talento, sino por una mezcla de controversias, polarización y cansancio del público. Un fenómeno normal para cualquier figura con tantos años en pantalla, pero que, sumado al ascenso de Alofoke, crea el escenario perfecto para comparaciones.
Y es ahí donde la cosa se pone interesante.
En las plataformas digitales, especialmente en TikTok y Facebook, miles de usuarios comentan que Alofoke “dice lo que otros no se atreven” y que su figura representa algo que el público joven puertorriqueño lleva tiempo buscando: frescura, espontaneidad y ese estilo caribeño que mezcla calle, negocio y autenticidad. Aunque muchos dominicanos ya están acostumbrados a esa personalidad, en Puerto Rico todavía se siente como un impulso novedoso.
Un productor boricua lo resumió así: “El tipo vino preparado. No vino a improvisar ni a buscar sonido fácil. Vino a crear alianzas, a estudiar el mercado y a hacer lo que mejor sabe hacer: conectar”. Y esa palabra, conectar, parece ser la clave de todo.
Alofoke ha sabido leer el momento. No llegó a competir directamente con Molusco, sino a posicionarse en un nicho que estaba incompleto: el puente cultural entre República Dominicana y Puerto Rico, dos islas que comparten música, talento, humor y una historia de cercanía. El hecho de que hable el mismo lenguaje urbano, con códigos reconocibles para ambos países, hace que la transición sea natural.
Pero no todo es color de rosa. Algunos seguidores de Molusco aseguran que la comparación es injusta, que cada creador tiene su espacio y que el fenómeno Alofoke podría ser temporal. Sin embargo, los indicadores digitales —comentarios, visualizaciones, colaboraciones y presencia en medios— pintan un panorama claro: el dominicano está rompiendo barreras que por mucho tiempo parecían difíciles para comunicadores extranjeros.
Y si algo sabemos del mundo digital es que cuando la calle habla, es porque algo se está moviendo.
Analistas del entretenimiento señalan que Alofoke logró lo que muchos intentaron sin éxito: internacionalizar su marca sin perder su esencia dominicana. Desde su llegada, se ha visto rodeado de artistas, influencers y empresarios boricuas que, lejos de verlo como competencia, lo ven como un socio estratégico para ampliar su propio alcance en el Caribe.
Pero hay un detalle que ha causado revuelo: varios influencers puertorriqueños han dicho abiertamente que se sienten “más cerca” de Alofoke que de Molusco. Que su estilo es más accesible, más de calle y menos rígido. Y en una era donde la autenticidad vale más que la producción, eso pesa.
Los comentarios en las redes dicen mucho:
“Ese tipo es real.”
“Alofoke habla como nosotros.”
“Molusco está apagao’.”
Son frases que se repiten, se viralizan y construyen una narrativa nueva: la de un dominicano que conquista un mercado ajeno sin pedir permiso.
Y aunque algunos quieran verlo como una competencia directa, lo cierto es que este fenómeno también abre una puerta gigante para la cultura dominicana. Nuestra música, nuestro humor, nuestro estilo de comunicación y nuestra energía están encontrando nuevos espacios donde florecer. Alofoke se convirtió, sin proponérselo, en un embajador cultural que está ayudando a posicionar a RD en un territorio mediático de gran impacto.
Al final del día, tanto Alofoke como Molusco tienen audiencias fuertes. Ambos son referentes en sus países. Pero hoy, la conversación está inclinada hacia un dominicano que está dejando huella donde pocos han podido. Y eso, sin duda, es histórico.
¿Qué viene ahora?
¿Seguirá creciendo esta aceptación?
¿Habrá una colaboración épica entre los dos gigantes?
¿O la competencia mediática se intensificará?
Lo que está claro es que la historia no termina aquí. Puerto Rico está hablando, y Alofoke está sonando.
Déjame tu opinión en los comentarios:
¿Quién es más querido ahora mismo en la isla del encanto?
¿Alofoke o Molusco?
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