La influencia de la posición al dormir en tu salud y bienestar

Dormir es una de las actividades más importantes para el ser humano, pero pocas veces nos detenemos a pensar en cómo la postura que adoptamos durante la noche puede influir directamente en nuestra salud. No se trata solo de cuántas horas descansamos, sino también de cómo lo hacemos. La posición al dormir puede mejorar la calidad del sueño, aliviar dolores o, por el contrario, convertirse en una fuente de malestar y problemas físicos.

La realidad es que cada persona tiene una postura favorita, esa en la que se siente más cómoda y logra conciliar el sueño más rápido. Sin embargo, no todas las posiciones son igual de beneficiosas, y conocer sus ventajas y desventajas puede ayudarte a hacer pequeños cambios que marquen una gran diferencia en tu bienestar.

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Dormir de lado: el clásico de los buenos hábitos
Esta es, probablemente, la posición más recomendada por médicos y especialistas del sueño. Dormir de lado, especialmente sobre el lado izquierdo, ayuda a mejorar la circulación, facilita la digestión y reduce el reflujo ácido. Además, es una postura ideal para las mujeres embarazadas, ya que favorece el flujo sanguíneo hacia el bebé y los órganos vitales.

Eso sí, no todo es perfecto. Quienes duermen de lado pueden despertarse con dolor en el hombro o la cadera que soporta el peso. Una buena almohada entre las rodillas y otra de soporte cervical pueden aliviar este problema.

Boca arriba: bueno para la columna, malo para los ronquidos
Dormir boca arriba permite que la columna descanse en una posición neutral, evitando tensiones innecesarias en el cuello y la espalda. Además, ayuda a prevenir arrugas faciales, ya que el rostro no está presionado contra la almohada durante horas.

El gran inconveniente es que esta postura favorece los ronquidos y, en algunos casos, puede empeorar la apnea del sueño. Si sueles roncar fuerte o te han dicho que dejas de respirar por momentos, dormir boca arriba podría no ser lo mejor para ti.

Boca abajo: la más polémica de todas
Aunque muchas personas encuentran alivio y comodidad durmiendo boca abajo, los especialistas coinciden en que es una de las posiciones menos saludables. Esto se debe a que obliga al cuello a girar hacia un lado durante horas, lo que puede provocar rigidez, dolor cervical y problemas en la columna.

Sin embargo, tiene un punto a favor: puede ayudar a reducir los ronquidos. Si decides dormir boca abajo, lo ideal es utilizar una almohada muy delgada o incluso prescindir de ella para no forzar demasiado el cuello.

La posición fetal: como volver al útero materno
La postura fetal, esa en la que te enroscas sobre ti mismo, es muy común. Puede brindar una gran sensación de seguridad y comodidad, sobre todo en personas que sufren de ansiedad o estrés. También ayuda a disminuir los ronquidos y es una buena opción para embarazadas.

El detalle negativo es que, si te encoges demasiado, puedes limitar la respiración profunda y provocar rigidez al despertar. Lo recomendable es mantener una versión más “relajada” de la posición fetal, sin doblar excesivamente el cuerpo.

El impacto en la salud más allá del sueño
La postura que eliges al dormir no solo afecta a tu descanso, también puede influir en otros aspectos de tu vida diaria. Por ejemplo, una mala posición puede ser la causa de dolores crónicos de espalda, cuello o cabeza. Asimismo, puede tener un impacto en la digestión, la circulación e incluso en la piel, ya que el contacto constante con la almohada acelera la aparición de arrugas y marcas.

Algo que muchos desconocen es que la posición al dormir también puede relacionarse con el estado de ánimo. Dormir mal o en una postura incómoda puede traducirse en irritabilidad, fatiga y falta de concentración durante el día.

Consejos prácticos para mejorar tu descanso

  • Elige una almohada adecuada según tu postura favorita: más firme y alta si duermes de lado, fina si duermes boca abajo y de soporte medio si duermes boca arriba.

  • No subestimes la importancia del colchón: uno demasiado duro o blando puede empeorar cualquier postura.

  • Escucha a tu cuerpo: si despiertas con dolor en la misma zona todos los días, probablemente la postura en la que duermes no es la adecuada para ti.

Dormir bien es mucho más que cerrar los ojos y desconectar del mundo. La postura que adoptamos noche tras noche puede convertirse en una aliada de nuestra salud o, si la descuidamos, en un enemigo silencioso. Prestar atención a estos detalles es invertir en bienestar y calidad de vida.


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