Con el uso diario, las boquillas de la estufa —esas pequeñas salidas por donde pasa el gas— suelen taparse con grasa, restos de comida o polvo. Si notas que la llama sale débil o no enciende, probablemente sea momento de darles una buena limpiada. Por suerte, hacerlo no es nada del otro mundo y solo necesitas unos minutos y mucha precaución.
Primero lo primero: cierra el gas
Antes de moverle a cualquier cosa, asegúrate de cerrar la llave de gas. Si usas cilindro, desconéctalo. Es básico por seguridad, así evitas cualquier susto.
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Quita parrillas y quemadores
Levanta las parrillas y saca los quemadores con cuidado. En la mayoría de los casos, no necesitas herramientas. Aprovecha para limpiar la base de la estufa con un trapo húmedo.
Agua caliente con jabón, tus mejores aliados
Sumerge las piezas en un recipiente con agua caliente y jabón por unos 20 minutos. Esto ayuda a aflojar la grasa. Luego, con un cepillo de dientes viejo o uno de cerdas duras, talla bien, sobre todo donde veas suciedad pegada.

¿Orificios tapados? Usa un alfiler con cuidado
Para los hoyitos por donde sale el gas, puedes usar un alfiler o una aguja delgada. Mételo con suavidad, sin hacer fuerza, solo para aflojar residuos. Evita usar algo grueso o metálico que pueda dañar las boquillas.
Grasa rebelde: vinagre y bicarbonato al rescate
Si ves que todavía hay grasa pegada, mezcla un poco de vinagre blanco con bicarbonato y aplícalo sobre las piezas. Deja que haga su magia unos 10 minutos y luego enjuaga.

Seca bien y arma todo otra vez
Antes de volver a colocar los quemadores, asegúrate de que todo esté completamente seco. El agua y el gas no se llevan bien.
Tip final: Si cocinas a diario, procura hacer esta limpieza al menos una vez al mes. Así tu estufa funciona mejor, ahorras gas y evitas malos olores.

Un mantenimiento sencillo puede alargar la vida de tu estufa y evitarte dolores de cabeza. ¿Y tú, cada cuánto le das limpieza a tus boquillas?





























