Puede sonar exagerado, pero es verdad: en todo este tiempo, jamás he tenido que lidiar con un fregadero atascado, ni una ducha que no traga el agua. ¿Mi secreto? Nada raro, solo buenos hábitos y algo de constancia.
Mejor prevenir que andar desatorando
Los atascos no aparecen de un día para otro. Son el resultado de muchas pequeñas cosas que se van colando: grasa, restos de comida, cabellos, jabón viejo. Y cuando te das cuenta, ya tienes que ir corriendo por una ventosa o llamar al plomero.
VER INSTRUCCIONES AL FINAL

Pero si aprendes a evitar que esas cosas lleguen a las tuberías, te ahorras todo ese rollo. En mi caso, lo que siempre ha funcionado es esto:
Filtros en todos lados
Desde hace décadas tengo rejillas o coladores en todos los desagües. No entra ni un arroz ni un pelo. Cada tanto los quito y les doy una lavada rápida, y listo.

Jamás tiro grasa al fregadero
El aceite caliente parece inofensivo, pero cuando se enfría, se pega como lodo en las tuberías. Yo siempre lo echo en una latita vieja y lo tiro a la basura.Limpieza mensual con lo que hay en la cocina
Una vez al mes, echo agua bien caliente con bicarbonato y un chorrito de vinagre. Hace espuma, huele raro unos minutos, pero deja todo limpio y sin olores.

Un repaso a las rejillas y al sifón
Cada cierto tiempo desarmo el sifón y lo limpio. No tarda nada y evito que la mugre se acumule.
Todo es cuestión de hábitos
No uso productos caros ni químicos agresivos. Solo procuro cuidar el sistema como parte de mi rutina. Es como cepillarse los dientes: lo haces todos los días y no te salen caries. Lo mismo con las tuberías.

Y algo importante: nunca he tirado papel, borra de café o limpiadores agresivos por el desagüe. Eso, tarde o temprano, cobra factura.
En resumen
¿50 años sin desagües tapados? Sí, y no por suerte. Solo por hacer las cosas bien desde el principio. Si empiezas hoy, en unos años tú también podrías presumir: “Jamás se me ha tapado un desagüe”. Y créeme, es más fácil de lo que parece.
CLIC AQUI PARA VER EL VIDEO





























