La noticia explotó como una bomba en las redes dominicanas: “Luinny Corporán compra nueva emisora llamada Fogarate Radio”. El anuncio se regó por Instagram, TikTok y Facebook como pólvora, y la fanaticada celebró pensando que el comunicador daba el salto más grande de su carrera. Pero lo que muchos no saben es que detrás de esa supuesta compra habría una historia menos brillante… y mucho más polémica de lo que él quiso admitir públicamente.
Mientras en los comentarios miles lo felicitaban, otros comenzaron a sospechar. ¿Cómo un solo hombre podría financiar una emisora completa, con estudios, frecuencia, permisos y una estructura millonaria? Y aquí empieza lo interesante: fuentes cercanas aseguran que Luinny no compró nada, sino que se habría asociado silenciosamente con un empresario cuya reputación sigue marcada por una de las tragedias más dolorosas del país.
Hablamos de Antonio Espaillat, el hombre fuerte detrás de RCC Media y propietario de Jet Set, lugar que quedó bajo la sombra de una profunda crisis tras aquel fatídico desplome que dejó dolor, demandas y una enorme taza de rechazo social. Aun así, su influencia en los medios sigue intacta, y según informaciones que circulan entre allegados, él sería el verdadero inversionista detrás del proyecto que Luinny presentó como propio.
El público celebró un sueño… sin saber quién ponía el dinero.
📌 IMPORTANTE: El video relacionado a esta historia lo encontrarás al final del artículo.
Lo más llamativo es cómo se manejó la noticia desde el primer momento. En su tono habitual, carismático y acelerado, Luinny habló de la “nueva emisora” como si fuera una adquisición personal, un logro fruto de años de trabajo. Habló de visión, de expansión, de crear su propio espacio… pero nunca mencionó nombres, socios, acuerdos ni inversionistas. Y en el mundo de los medios dominicanos, todo el que trabaja en radio sabe que levantar una emisora desde cero no es cosa de un solo bolsillo.
Por eso, apenas horas después del anuncio, se encendieron los rumores. Empleados de distintas cabinas, productores, comunicadores y trabajadores del medio comenzaron a filtrar lo mismo por WhatsApp: “Eso es de Espaillat, él es quien está detrás”.
Y lo que al principio parecía chisme barato empezó a tomar forma más seria cuando se supo que Fogarate Radio, como proyecto, no había aparecido repentinamente… sino que llevaba meses trabajándose discretamente entre figuras vinculadas a RCC Media.
El detalle es que, por el clima social que rodea a Espaillat desde la tragedia del Jet Set, cualquier asociación con su nombre genera chispa, reacción y rechazo. Por eso, dicen, se evitó mencionarlo. Y por eso también muchos sienten que Luinny no fue del todo transparente con su público, un error grave para alguien que siempre se ha vendido como “el más real de las redes”.
En medio del revuelo, varias preguntas siguen dando vueltas:
¿Fue realmente una compra o solo una asociación?
¿Luinny quiso ocultar quién financia la emisora?
¿Existe un contrato formal o solo un acuerdo de palabra?
¿O simplemente se aprovechó el momento para sonar más grande de lo que era?
Lo que sí está claro es que Fogarate Radio nació envuelta en sombra, misterio y polémica. Y aunque el talento de Luinny es innegable, el público merece claridad. La confianza se construye con transparencia, no con medias verdades.
Muchos oyentes argumentan que no les importa quién ponga el dinero mientras el contenido sea bueno, pero otros consideran que un comunicador que exige credibilidad debe ser el primero en practicarla. Y si detrás de tu “gran logro personal” hay un empresario cuestionado por un caso que todavía tiene a cientos de familias buscando justicia… la gente tiene derecho a saberlo.
Porque más allá del entretenimiento, la radio es influencia, es poder, es responsabilidad. Y cuando una figura pública se rodea de nombres polémicos, inevitablemente hereda parte de esa carga.
Ahora, poco a poco, varias señales empiezan a encajar:
Los equipos recién instalados, el nivel de inversión, la rapidez con la que surgió el proyecto, el acceso a permisos que normalmente tardan meses… Todo eso indica que hay manos más grandes impulsando la operación. Manos que conocen bien el negocio, que tienen frecuencias, que saben moverse en ese terreno y que, sobre todo, manejan capital suficiente para levantar una emisora sin pestañear.
Al final, el tiempo siempre habla. Y si Fogarate Radio comienza a mostrar vínculos directos con RCC Media —ya sea por colaboraciones, programación, espacios o personal técnico— la verdad terminará saliendo a la luz sin necesidad de declaraciones oficiales.
Mientras tanto, la conversación sigue creciendo: ¿falló Luinny en ser sincero con su público? ¿O simplemente usó una estrategia de marketing para posicionarse mejor en el competitivo mundo radial?
Cada quien sacará sus conclusiones, pero lo cierto es que este episodio será un punto clave en su carrera. Los dominicanos apoyan, celebran, aplauden… pero no les gusta sentirse engañados. Y en tiempos donde las redes exigen transparencia total, ocultar información siempre tiene consecuencias.
El público ahora observa con lupa. Y las próximas semanas serán decisivas para saber si Fogarate Radio será recordada como una expansión legítima del comunicador… o como un proyecto marcado desde su nacimiento por medias verdades.
Lo importante es que la conversación apenas empieza, y tú, como lector, tienes la última palabra.
¿Crees que fue estrategia, mentira o simple manejo mediático?
¿Debe un comunicador decir SIEMPRE quién está detrás de sus negocios?
Tu opinión cuenta. Déjala abajo y sigamos la conversación.






























