¡Ay, mi madre! Lo que hizo Michael Flores con La Perversa se salió de control y todavía hoy las redes están explotadas.
Lo que parecía una simple broma entre panas terminó convirtiéndose en uno de esos momentos que nadie esperaba, esos que pasan de risas a tensión en cuestión de segundos. Porque si hay algo que el público sabe es que La Perversa tiene carácter… pero esta vez, señores, la reacción fue más fuerte de lo que cualquiera imaginó.
Todo empezó durante una grabación de contenido donde Michael Flores, conocido por su humor extremo y sus ocurrencias repentinas, decidió “probar la paciencia” de la artista urbana. El ambiente era relajado, cámara encendida, música sonando bajito, todos en chercha… y Michael, claro, maquinando la suya.
La idea era hacer una broma light, un relajito suave, algo simple para sacarle una risa a La Perversa. Pero tú sabes cómo son los creadores: empiezan suave… y terminan subiendo el tono. Y ahí fue donde la cosa se complicó.
📌 IMPORTANTE: El video relacionado a esta historia lo encontrarás al final del artículo.
La broma que lo cambió todo
Michael, creyéndose el rey del humor, le escondió el celular a La Perversa justo cuando ella estaba revisando unos mensajes importantes. Ese celular no era un simple teléfono: era su herramienta de trabajo, su agenda, su conexión con los managers, los shows y los fanáticos.
Al principio, ella se lo tomó como un chiste.
“Michael, devuélveme mi vaina”, le dijo riéndose.
Pero él siguió.
Y siguió.
Y siguió…
Hasta que el ambiente cambió.
Michael se lo llevó demasiado lejos cuando empezó a grabarla mientras ella lo buscaba desesperada. La Perversa, que no tolera que jueguen con sus cosas, menos con su privacidad, comenzó a molestarse de verdad. Lo que era risa se transformó en ceño fruncido, mirada fija y respiración pesada.
La Perversa repitió:
“Devuélvemelo. No estoy relajando.”
Pero Michael, en su nota de comediante extremo, no midió la intensidad del momento y se burló diciendo:
“Relájate, mujer, que es contenido.”
Y ahí mismo se armó.
El momento de tensión
La artista dio un paso hacia él, mirándolo sin pestañear. Los que estaban alrededor apagaron la risa de golpe. Se sintió esa energía rara, pesada, que te dice: “Esto se jodió”.
Ella le dijo:
“Contenido es una cosa… faltarme el respeto es otra.”
Y aunque no gritó, su tono cortó el aire.
Michael intentó calmarla, pero ya era tarde. La Perversa le arrancó el teléfono de la mano con un movimiento rápido, lo miró con una mezcla de rabia y decepción, y soltó una de las frases que más está rodando en las redes:
“Tú no juegues así conmigo. No toques lo mío sin permiso.”
La cara de Michael se desfiguró de susto. Ese fue el segundo exacto donde él entendió que su broma había pasado la frontera peligrosa.
La reacción del público
El video se filtró más rápido que un chisme en WhatsApp.
Las redes se dividieron en dos bandos:
1. Los que defienden a La Perversa:
Dicen que Michael cruzó la línea, que la privacidad es sagrada, que no todo es contenido, que hay límites que se respetan.
2. Los que defienden a Michael Flores:
Dicen que solo era humor, que La Perversa exageró, que ambos viven de las cámaras y que no debió reaccionar tan fuerte.
Pero lo que la gente sí coincide es en esto:
El momento se salió de control feo.
Detrás de la reacción de La Perversa… hay más de lo que se vio.
Quienes la conocen dicen que ella ha tenido situaciones donde le han violado la privacidad, donde le han filtrado información, donde han jugado feo con su confianza. Por eso, cuando alguien toca su teléfono o se burla de su vida personal… ella se transforma.
A veces las celebridades parecen fuertes todo el tiempo, pero también tienen heridas y límites emocionales. Y esta broma tocó uno.
¿Y qué hizo Michael después?
A pesar del mal momento, él trató de arreglarlo.
Dijo que no era su intención molestarla, que solo quería crear un contenido divertido para el público, que no pensó que ella se lo tomaría tan en serio.
Pero La Perversa, aunque no explotó de manera agresiva, sí dejó claro que hay bromas que no se hacen.
Se retiró unos minutos, se calmó y luego regresó, pero con una energía totalmente distinta. No gritó, no insultó, no hizo show… pero su silencio habló más fuerte que cualquier palabra.
¿Esto dañará la amistad?
Muchos se preguntan eso, pero lo más probable es que no.
La Perversa es explosiva, sí, pero también es una mujer que perdona rápido cuando siente sinceridad.
Y Michael, aunque metió la pata, reconoció su desacierto.
Este tipo de situaciones pasa mucho entre creadores de contenido: un límite mal leído, una broma que se va de control, un momento que estalla sin intención.
Pero también es cierto que este episodio deja una enseñanza clara para todos los que viven del entretenimiento:
“No todo lo que hace reír a los demás es gracioso para quien lo vive.”
¿Y tú qué opinas?
¿Michael exageró?
¿La Perversa reaccionó con razón?
¿O ambos cruzaron líneas?
Cuéntame qué piensas, porque esta historia todavía está encendiendo comentarios en todas las plataformas.




























