La polémica llegó a su punto final… y fue con un comprobante bancario en la mano. Cuando muchos todavía dudaban de la famosa compra del Ferrari Purosangue y aseguraban que todo era parte de un show mediático, SANTIAGO MATÍAS decidió cerrar bocas de una vez por todas. Esta vez no habló con palabras, habló con números. Y los números dolieron.
El empresario y creador de medios mostró el depósito realizado al dealer que le vendió el Ferrari Purosangue, dejando en evidencia que la compra no solo era real, sino que estaba respaldada por una suma que pocos pueden siquiera imaginar. Con esto, no solo respondió a las dudas del público, sino que calló directamente a WASON BRAZOBÁN y a todos los que aseguraban que el carro nunca existió.
Durante días, las redes sociales estuvieron encendidas. Opiniones divididas, teorías, burlas y escepticismo inundaron Instagram, Facebook y TikTok. Muchos afirmaban que el Ferrari era “cuento”, que nunca se había pagado, que era puro marketing. Pero la realidad terminó siendo otra… y mucho más contundente.
Santiago Matías, fiel a su estilo, esperó el momento exacto. Sin alboroto previo, sin avisos. Simplemente mostró el comprobante del depósito inicial al dealer del vehículo, y ahí se acabó el debate.
Según lo que se pudo ver, el monto depositado supera los US$200,000 dólares, una cifra que dejó a muchos sin palabras. No se trató de un “apartado simbólico”, sino de una transferencia seria, directa y verificable, correspondiente a la compra del Ferrari Purosangue, uno de los vehículos más exclusivos y costosos de la marca italiana.
La reacción fue inmediata. En cuestión de minutos, los clips del comprobante comenzaron a circular por todas las plataformas. Comentarios como “me tapó la boca”, “yo dudaba, pero ahí está”, “hay niveles” y “el que puede, puede” se multiplicaron sin control.
Esta revelación tomó aún más fuerza porque días antes Wason Brazobán había expresado públicamente que no creía que Alofoke fuera a regalar ni siquiera comprar el Ferrari. Para Wason, como para muchos, todo parecía una estrategia mediática más. Pero la realidad terminó superando la opinión.
📌 IMPORTANTE: El video relacionado a esta historia lo encontrarás al final del artículo.
El depósito no solo confirmó la compra, sino que reafirmó algo que muchos ya sospechaban: Santiago Matías no juega cuando habla de dinero y proyectos grandes. En un medio donde abundan las promesas vacías, mostrar un comprobante bancario con una cifra de ese nivel marca una diferencia clara.
Más allá del lujo, el Ferrari Purosangue se convirtió en un símbolo. No solo de poder adquisitivo, sino de credibilidad. Porque en el mundo del entretenimiento digital, donde todo puede parecer montaje, cumplir y demostrar tiene un peso enorme.
Para Alofoke, este episodio no fue solo sobre un carro. Fue sobre respeto. Sobre demostrar que su palabra tiene respaldo. Y aunque muchos no simpaticen con su estilo, incluso los más críticos tuvieron que reconocerlo: el depósito habló por él.
Las redes, que días antes estaban llenas de dudas, cambiaron de tono. Ahora el debate giraba en torno a otra cosa: ¿hasta dónde llega el poder económico de las plataformas digitales en República Dominicana? ¿Estamos viendo una nueva élite mediática con capacidad real de mover millones?
El caso también dejó una lección clara: opinar es válido, dudar es normal, pero subestimar sin pruebas puede salir caro, al menos en términos de credibilidad pública. Y Wason Brazobán, con la madurez que lo caracteriza, no tardó en asumir la sorpresa, dejando claro que nadie está exento de equivocarse.
Para muchos jóvenes emprendedores y creadores de contenido, este episodio fue inspirador. Ver a alguien que comenzó desde abajo, hoy moviendo cifras que antes solo se veían en empresarios tradicionales, confirma que el panorama económico y mediático del país está cambiando.
El Ferrari Purosangue, con un valor total que ronda cifras astronómicas, ya no es solo un carro de lujo. Es parte de una narrativa que mezcla espectáculo, negocios, influencia y poder real. Y el depósito mostrado fue la prueba final que muchos exigían.
Mientras algunos celebran, otros reflexionan. Porque este tipo de movimientos también despiertan preguntas incómodas: ¿hasta dónde llegará esta nueva era del entretenimiento? ¿Quiénes mandan hoy: los artistas tradicionales o los dueños de plataformas?
Lo cierto es que, con una sola acción, Santiago Matías logró algo que pocos consiguen: convertir la duda en silencio. No hubo necesidad de discusiones largas ni explicaciones técnicas. Un número, un comprobante y listo.
Hoy, la conversación ya no es si el Ferrari existe o no. La conversación es otra: ¿quién dudará la próxima vez que Alofoke diga que va a hacer algo grande?
Déjanos tu opinión. ¿Tú creías que el Ferrari era real? ¿Te sorprendió el monto del depósito? ¿Crees que este episodio cambia la percepción sobre Santiago Matías y su poder económico?
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