La farándula dominicana volvió a temblar con una revelación que tiene a todo el mundo haciendo números, especulando y comentando sin parar. Esta vez, el centro del huracán es Santiago Matías, quien habría tenido que sacar una suma de dinero que pocos imaginan para lograr que Objeto Pastel aceptara participar en su nuevo reality show. Y sí… la cifra ha dejado a más de uno con la boca abierta.
Desde que se filtró la información, las redes sociales entraron en modo incendio. Comentarios como “eso fue un dineral”, “no cualquiera cobra así” y “Alofoke está jugando en Grandes Ligas” comenzaron a circular con fuerza. Porque si algo queda claro es que no fue una negociación barata.
Todo comenzó cuando se anunció el nuevo reality de Alofoke Media, un proyecto que promete controversia, rating, peleas, drama y mucho contenido viral. Desde ese momento, los seguidores empezaron a preguntarse quiénes serían las figuras elegidas para levantar el show desde el primer episodio. Y cuando el nombre de Objeto Pastel empezó a sonar, muchos entendieron que el presupuesto no iba a ser pequeño.
Objeto Pastel no es cualquier personaje. Es uno de los más comentados, polémicos y virales de las redes dominicanas. Donde aparece, hay sonido. Donde habla, hay debate. Y donde se mete, hay views. Eso, en el mundo digital, se cobra caro.
Según lo que se comenta en los pasillos del entretenimiento, Santiago Matías tuvo que poner una cifra histórica sobre la mesa para convencerlo. No se trató solo de “participar por exposición”. Aquí hubo negociación dura, condiciones claras y un número que refleja el valor mediático del personaje.
Allegados al proyecto aseguran que Objeto Pastel sabía exactamente lo que valía. No fue improvisado ni emocional. Fue una conversación fría, estratégica y directa. “Si me quieres en tu reality, este es el precio”, habría sido el tono. Y al final, Alofoke aceptó.
📌 IMPORTANTE: El video relacionado a esta historia lo encontrarás al final del artículo.
Lo que más ha sorprendido es que la cifra que se comenta supera lo que muchos talentos tradicionales ganan en meses de trabajo. Hablamos de dinero serio, del tipo que confirma que el contenido digital ya no es un juego, sino una industria con cheques grandes.
Esto ha generado un debate fuerte en redes: ¿vale la pena pagar tanto por un influencer? Para unos, es una locura. Para otros, es una jugada maestra. Porque si algo ha demostrado Santiago Matías, es que entiende perfectamente cómo funciona la atención del público.
Objeto Pastel garantiza conversación. Garantiza clips virales. Garantiza titulares. Y en un reality, eso se traduce en reproducciones, patrocinadores y monetización. Desde ese punto de vista, el pago no sería un gasto, sino una inversión calculada.
Alofoke, por su parte, vuelve a demostrar que no le tiembla el pulso cuando se trata de apostar fuerte. Ya lo ha hecho antes con programas, talentos y proyectos que muchos criticaron al inicio y luego terminaron rompiendo récords de audiencia.
En este nuevo reality, la presencia de Objeto Pastel eleva el nivel desde el primer capítulo. Su personalidad, su forma de hablar y su historial de controversias lo convierten en una bomba de contenido. Exactamente lo que un formato de este tipo necesita para enganchar desde el día uno.
Las reacciones del público no se hicieron esperar. Algunos aplauden que un creador de contenido cobre lo que cree justo. Otros critican que se paguen cifras tan altas por “show”. Pero incluso esos comentarios negativos ayudan a algo: mantener el tema caliente.
Hay quienes aseguran que este movimiento marca un precedente peligroso. Que ahora otros influencers pedirán cifras similares. Que el mercado se encarecerá. Pero también hay quienes creen que esto simplemente pone las cosas en su lugar: el que genera dinero, cobra dinero.
Hasta el momento, ni Santiago Matías ni Objeto Pastel han confirmado públicamente la cifra exacta. Y ese silencio solo alimenta la especulación. Cuando no se desmiente, el público asume que la cifra es real… o incluso mayor.
Dentro de Alofoke Media, este reality es visto como un proyecto clave. No solo por el contenido, sino por lo que representa a nivel de industria. Demuestra que los realities dominicanos pueden competir en presupuesto, impacto y alcance con producciones internacionales.
Objeto Pastel, mientras tanto, sigue siendo tendencia. Sin decir mucho, sin dar detalles, dejando que la gente hable. Una estrategia que maneja bien: el silencio también vende.
Este episodio deja una reflexión clara: el entretenimiento dominicano está en otra etapa. Ya no se trata solo de talento, sino de influencia, alcance y capacidad de generar conversación. Y eso tiene un precio… alto.
Santiago Matías apostó fuerte. Objeto Pastel cobró fuerte. El público ahora espera ver si el contenido estará a la altura del dinero invertido. Porque cuando las cifras son grandes, las expectativas también lo son.
La gran pregunta ahora es: ¿valdrá cada peso? ¿Romperá récords el reality? ¿Se justificará la inversión con views, patrocinadores y sonido en redes?
Eso está por verse. Pero una cosa es segura: la chequera habló, y cuando eso pasa, la farándula dominicana se detiene a mirar.
¿Qué opinas tú? ¿Crees que ningún influencer vale ese dinero o piensas que Objeto Pastel se cobró como lo que es: una máquina de views? Déjanos tu comentario, comparte esta historia y súmate al debate, porque este reality todavía no ha salido… y ya está dando más de qué hablar que muchos programas al aire.





























