No tires los tomates dañados: sácales provecho y ahorra

¿Te ha pasado que abres el cajón de las verduras y encuentras un tomate blandito o con una mancha? La reacción más común es tirarlo a la basura. Pero la verdad es que, muchas veces, esos tomates todavía tienen mucho que ofrecer. Con un poco de cuidado y creatividad, pueden convertirse en salsas, jugos o hasta fertilizante para tus plantas.

Revísalos con calma

Lo primero es ver si realmente ya no sirven. Si tienen moho o huelen mal, no hay nada que hacer, directo al bote. Pero si solo están un poco golpeados o blandos en ciertas partes, puedes cortar lo malo y quedarte con lo que aún está bien. Así de simple.

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Salsa casera en minutos

Con los trozos buenos puedes preparar una salsa deliciosa. Solo necesitas triturarlos, freírlos con ajo, cebolla y las especias que te gusten, y dejarlos hervir un rato hasta que espesen. Esa salsa la puedes guardar en el congelador y usarla para pasta, arroz, carne… ¡lo que se te ocurra!

Un jugo fresco o un gazpacho

Si el tomate ya no da para ensalada, puedes hacer un jugo bien fresco o un gazpacho. Mezclado con pepino, pimiento, un poquito de pan y vinagre, queda buenísimo. Además, es súper nutritivo y refrescante, ideal para los días de calor.

Conservas o mermelada

¿Te gusta experimentar en la cocina? Puedes hacer mermelada de tomate con azúcar y limón, perfecta para acompañar con pan o quesos. O, si prefieres algo más salado, guarda los tomates en conserva con especias y aceite. Así los tendrás listos para usar cuando los necesites.

También sirven para el jardín

Y si ya están demasiado pasados para comer, no los tires todavía. Puedes usarlos como abono natural. En una compostera o enterrados directamente en la tierra, le dan nutrientes al suelo y ayudan a tus plantas a crecer más sanas.

Dale otra oportunidad al tomate

Aprovechar los tomates dañados es más que una solución práctica: es una forma de cuidar tu bolsillo, reducir el desperdicio y ser más consciente con el planeta. A veces, lo que parece inservible aún puede dar mucho de sí. Solo hay que saber mirarlo con otros ojos.