“Porque no quieren a La Perversa en Puerto Rico”: Famoso comunicador revela las verdaderas razones que nadie quiere decir
La conversación comenzó como un comentario suelto, casi accidental, durante una transmisión en vivo. Pero lo que dijo aquel comunicador —uno de los más influyentes del género urbano— cayó como bomba en las redes: “Hay razones reales por las que no quieren a La Perversa en Puerto Rico… razones que nadie se atreve a decir.”
En segundos, miles comenzaron a especular, a preguntar, a exigir explicaciones. Y cuando finalmente dio los detalles, el país entero quedó dividido entre quienes lo apoyan y quienes sienten que otra vez se está tratando de frenar el crecimiento de una de las artistas más fuertes del movimiento.
La Perversa, acostumbrada al fuego mediático, volvió a convertirse en el tema número uno. Pero esta vez, el debate no giró en torno a un show, una polémica amorosa o un video viral, sino a una incómoda pregunta: ¿Por qué, supuestamente, no la quieren en Puerto Rico?
El comunicador —cuya identidad muchos ya conocen aunque evitó mencionarla directamente durante la transmisión— aseguró que todo se ha manejado bajo la mesa y que, aunque nadie lo dice públicamente, “hay resistencia real” hacia la artista en ciertos sectores de la industria boricua.
📌 IMPORTANTE: El video relacionado a esta historia lo encontrarás al final del artículo.
Según explicó, la molestia no nace por su música, su talento o su energía explosiva, sino por tres factores clave que, según él, han creado un muro invisible alrededor de su figura dentro de la isla.
1. Su estilo directo y sin filtro, que muchos interpretan como “indisciplina”
El comunicador afirmó que La Perversa es vista por algunos promotores puertorriqueños como una figura impredecible. No porque falte respeto o incumpla compromisos, sino porque su personalidad intensa choca con una industria que, según él, “prefiere artistas con manejo controlado”.
Explicó que Puerto Rico —cuna de muchas figuras urbanas internacionales— trabaja con códigos muy específicos: puntualidad estricta, respuesta inmediata a productores, discursos alineados, comportamientos previstos.
Y ahí, según él, es donde La Perversa se sale del molde.
“Ella es fuego, es calle, es espontaneidad pura. Eso gusta en RD, pero en PR todavía hay sectores tradicionales que no entienden ese estilo”, dijo.
Lo que para unos es autenticidad, para otros es riesgo.
2. Incidentes pasados que, aunque pequeños, se exageraron dentro de la industria
El comunicador reveló que hubo situaciones “mal contadas” y “sacadas de proporción” durante visitas anteriores de la artista a la isla. Nada grave, pero suficiente para que ciertos rumores se quedaran flotando en el ambiente.
Mencionó que, en un evento privado, se dijo que La Perversa llegó tarde; en otro, que tuvo diferencias con un encargado de logística; y en un tercero, que se negó a cumplir una pauta promocional porque el trato no fue el acordado.
Aunque ninguno de estos episodios fue público ni confirmado, la industria boricua —según él— es una que “no olvida rápido”.
“Los rumores vuelan más rápido que los hechos, y ella ha sido víctima de eso”, afirmó.
3. La competencia femenina dentro del género urbano boricua
Este fue el punto que más encendió el debate.
El comunicador aseguró que algunas figuras femeninas ya establecidas en Puerto Rico ven a La Perversa como amenaza.
No por polémica, sino por energía escénica, arrastre en redes y capacidad de marcar tendencia sin apoyo de grandes compañías.
“Ella es una fuerza natural”, dijo.
“Cuando entra a un país, mueve fanáticos, mueve medios, mueve números. Y eso incomoda a quienes llevan años intentando mantener espacios exclusivos.”
Indicó que la industria urbana boricua ha sido históricamente territorial con sus artistas femeninas, y que la llegada de una figura tan fuerte, tan viral y tan impredecible como La Perversa, despierta tensiones que pocos admiten públicamente.
La reacción del público: un terremoto emocional
Las declaraciones se regaron como pólvora.
Los fanáticos dominicanos defendieron de inmediato a la artista, destacando que su autenticidad es precisamente lo que la hace grande.
“Ella es así, y eso es lo que la gente ama”, escribió una usuaria.
“Si fuera plástica, entonces dijeran que es falsa.”
Mientras tanto, muchos puertorriqueños respondieron diciendo que ellos sí quieren a La Perversa y que quienes se oponen son solo “dos o tres de la industria”.
Lo más sorprendente es que, según análisis hechos por páginas de farándula, La Perversa tiene una base de fanáticos joven muy fuerte en PR, especialmente entre mujeres que la ven como símbolo de libertad y personalidad.
¿Es rechazo o es mala reputación inflada?
El comunicador insistió en que no se trata de un odio generalizado, sino de “una resistencia estratégica” creada por un pequeño grupo con poder dentro del negocio del entretenimiento.
En palabras de él:
“No es que Puerto Rico no la quiera. Es que hay gente que no la quiere ver crecer en ese mercado.”
Una frase que encendió aún más el debate.
Lo que muchos no dicen: La Perversa siempre genera sentimiento
Amor o crítica, apoyo o rechazo, ternura o incomodidad…
Lo que jamás genera es indiferencia.
Y ese es precisamente su poder.
Para muchos analistas, esta nueva controversia no hará más que fortalecer su presencia internacional, porque cada vez que su nombre entra en debate, su música se dispara, sus seguidores aumentan y su figura se solidifica como una de las más influyentes del urbano dominicano.
¿Responderá La Perversa?
Hasta el momento, la artista no ha dado una declaración directa, pero quienes la conocen aseguran que ella no deja pasar una controversia sin convertirla en gasolina para seguir subiendo.
Lo más probable es que su respuesta llegue en forma de canción, en un en vivo encendido o en una visita sorpresa a Puerto Rico que reviente el internet.
Porque si algo está claro es que, con ella, la historia nunca termina donde la gente cree.
La conversación sigue creciendo, el comunicador sigue firme en sus palabras y el público sigue dividido.
Pero una verdad se mantiene intacta:
La Perversa no es solo una artista… es un fenómeno.
Y los fenómenos, gusten o no, siempre generan ruido.





























