La sábila, o aloe vera como también se le conoce, es una de esas plantas que muchas veces tienes en una maceta sin saber todo lo que puede hacer por tu salud. Con sus hojas gruesas y carnosas, no solo es fácil de cuidar, sino que también tiene un montón de beneficios que vale la pena aprovechar.
¿Qué tiene por dentro que la hace tan buena?
Dentro de sus hojas hay un gel transparente lleno de vitaminas como la A, C, E y del grupo B, además de minerales como calcio, magnesio y zinc. También contiene enzimas y aminoácidos esenciales. Pero lo que más se destaca son dos compuestos: la aloína y la acemanana, que son los que le dan muchas de sus propiedades curativas.

VER LOS BENEFICIOS AL FINAL
Ideal para la piel
Si te quemas, te pica un mosquito o simplemente tienes la piel irritada, aplicar gel de sábila puede ayudarte a calmar la zona casi al instante. También es muy útil contra el acné por su efecto antiinflamatorio y porque ayuda a regenerar la piel sin dejarla grasosa. Por eso la encontrarás en cremas, mascarillas y hasta productos para después del sol.
También puede ayudarte por dentro (con cuidado)
En pequeñas cantidades y bien preparada, la sábila puede servir para mejorar la digestión, aliviar la acidez o ayudar a ir mejor al baño. Eso sí, hay que tener mucho cuidado con la parte amarilla de la hoja (la aloína), porque es muy fuerte y puede tener un efecto laxante intenso si se toma en exceso.

Un empujón al sistema inmune
Gracias a sus antioxidantes, también se dice que la sábila puede reforzar las defensas del cuerpo. Algunos estudios han encontrado que ayuda a que el organismo responda mejor ante infecciones, aunque no es un “cura todo”.
Cuándo evitarla
No es para todos. Si estás embarazada, tienes problemas renales o tomas medicamentos, lo mejor es no consumirla sin hablar con un médico. Lo natural también puede tener efectos fuertes si no se usa con cuidado.

En resumen
Tener una planta de sábila en casa es como tener un pequeño botiquín natural. Sirve para la piel, para la digestión y hasta para reforzar tus defensas. Lo importante es saber usarla bien, con respeto y precaución.





























