El nombre de TATUAJE RD vuelve a sacudir las redes sociales y los comentarios en los barrios, esta vez desde el lugar menos esperado: una celda. En un mensaje que ya corre como pólvora entre Instagram, Facebook y TikTok, el conocido tatuador dominicano decidió romper el silencio desde la cárcel, hablar sin filtros y enfrentar de frente las acusaciones que lo llevaron tras las rejas. Su declaración ha generado reacciones encontradas, lágrimas, rabia, apoyo y muchas preguntas sin responder.
Durante semanas, el caso de TATUAJE RD ha sido tema obligado en conversaciones callejeras, programas digitales y transmisiones en vivo. Se le ha señalado, juzgado y condenado en la opinión pública antes de que muchos conocieran su versión. Hoy, desde prisión, asegura algo que ha dejado a más de uno frío: “Nunca le puse la mano a nadie”.
Según sus propias palabras, la historia que se ha contado en redes está incompleta. Dice que ha sido víctima de una narrativa que lo presenta como un agresor, cuando —según él— la realidad es muy distinta. Su voz, quebrada pero firme, busca limpiar su nombre mientras espera que la justicia haga su trabajo.
El tatuador, conocido por su estilo, su carácter fuerte y su presencia constante en redes, confesó que nunca imaginó vivir una situación así. Relata que pasó de estar trabajando, creando arte en la piel de otros, a estar encerrado, reflexionando sobre cómo una acusación puede cambiarte la vida en cuestión de horas.
En su testimonio, TATUAJE RD explica que siempre ha sido una persona frontal, de palabras directas, pero niega rotundamente haber cruzado la línea de la violencia física. Reconoce discusiones, conflictos verbales y momentos de tensión, pero insiste en que jamás levantó la mano contra nadie, y que eso podrá demostrarse con el tiempo.
📌 IMPORTANTE: El video relacionado a esta historia lo encontrarás al final del artículo.
Desde la cárcel, el tatuador también habló del impacto emocional que ha tenido esta situación en su familia. Menciona a su madre, a sus hijos y a las personas que dependen de él. Dice que lo más doloroso no es estar preso, sino ver cómo su nombre es destruido públicamente sin que muchos escuchen su versión.
“Hay gente que me conoce de años, que sabe cómo soy”, expresó. Asegura que algunos se han alejado, pero otros se han mantenido firmes, creyendo en su palabra y brindándole apoyo moral desde fuera. Para él, esa lealtad es lo único que le da fuerza en medio del encierro.
El caso de TATUAJE RD también abre un debate más amplio en la sociedad dominicana: el juicio en redes sociales. Muchos usuarios han reflexionado sobre cómo una acusación, verdadera o falsa, se convierte rápidamente en sentencia digital. Memes, comentarios crueles y videos opinando sin pruebas se multiplican, dejando poco espacio para la presunción de inocencia.
En su mensaje, el tatuador no se presenta como una víctima perfecta, pero sí como un ser humano que pide ser escuchado. Reconoce errores en su forma de comunicarse y en decisiones pasadas, pero insiste en que hay límites que nunca cruzó. “Una cosa es hablar duro, otra muy diferente es maltratar”, afirmó.
Mientras tanto, el proceso legal sigue su curso. Abogados, audiencias y diligencias forman parte del día a día del caso. Aunque no entra en detalles jurídicos, TATUAJE RD confía en que la verdad saldrá a la luz. Dice que no busca lástima, sino justicia.
Las redes, por su parte, están divididas. Algunos creen firmemente en su versión y piden esperar los resultados oficiales. Otros consideran que su mensaje es una estrategia para limpiar su imagen. Lo cierto es que su declaración desde la cárcel ha reavivado el interés por el caso y ha provocado miles de reacciones.
En barrios y colmados, el tema se comenta como si fuera una novela real. “¿Será verdad lo que dice?”, preguntan unos. “Nadie está preso por gusto”, responden otros. Así funciona el pulso social cuando una figura conocida cae en desgracia y decide hablar.
TATUAJE RD finaliza su mensaje con una frase que ha sido compartida cientos de veces: “El tiempo pone todo en su lugar”. Para él, la cárcel no será el final de su historia, sino un capítulo duro que espera superar con la verdad como bandera.
Este caso, más allá de nombres y acusaciones, deja una reflexión clara: las historias siempre tienen más de una cara, y escuchar todas no significa justificar, sino entender. La justicia dominicana tendrá la última palabra, pero mientras tanto, la conversación sigue viva en las calles y en las redes.
Ahora la pregunta queda en el aire:
¿Está diciendo la verdad TATUAJE RD o es demasiado tarde para cambiar la percepción pública?
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