TOXIC CROW se molesta con sus colegas del género por no apoyar la protesta del CASO SENASA “Esperé que vinieran más colegas, pero me dejaron solo”.

TOXIC CROW se molesta con sus colegas del género por no apoyar la protesta del caso SENASA: “Esperé que vinieran más colegas, pero me dejaron solo”

La protesta era seria, el reclamo era real y el mensaje iba más allá de la música. Sin embargo, cuando Toxic Crow miró a su alrededor, se dio cuenta de algo que no esperaba: muchos de sus colegas del género urbano no estaban allí. Esa ausencia fue suficiente para provocar una reacción cargada de decepción, molestia y reflexión que rápidamente se volvió viral en redes sociales.

El reconocido exponente urbano dominicano participó activamente en la protesta relacionada con el caso SENASA, una situación que ha generado indignación en gran parte de la población por tratarse de un tema sensible que afecta directamente a miles de familias. Toxic Crow no fue como artista buscando cámaras, fue como ciudadano alzando la voz. Pero al no ver el respaldo de otros colegas con igual o mayor alcance, no pudo ocultar su frustración.

“Esperé que vinieran más colegas, pero me dejaron solo”. Esa frase, sencilla pero contundente, resonó fuerte en Instagram, Facebook y TikTok. No fue un ataque directo con nombres, pero sí un llamado claro a la conciencia del movimiento urbano, un género que muchas veces ha hablado de calle, de pueblo y de lucha, pero que esta vez, según Toxic Crow, falló en aparecer cuando el tema no era musical, sino social.

Desde temprano, el artista había mostrado su compromiso con la causa, compartiendo imágenes y mensajes relacionados con la protesta. Para él, el caso SENASA no es un asunto ajeno, sino una problemática que toca a personas reales, a familias que dependen de un sistema de salud que debería responder cuando más se necesita. Por eso, su presencia no fue simbólica, fue personal.

📌 IMPORTANTE: El video relacionado a esta historia lo encontrarás al final del artículo.

Cuando terminó la manifestación, la sensación que dejó en Toxic Crow no fue de satisfacción, sino de vacío. En sus palabras y gestos se notó que esperaba una respuesta más sólida del género urbano, especialmente de artistas que suelen alzar la voz en redes cuando el tema les conviene o cuando está ligado a promoción musical.

En República Dominicana, el gesto no pasó desapercibido. Muchos seguidores aplaudieron la valentía del artista por decir lo que otros callan. Comentarios como “no todo es música”, “ahí es que se ve quién es real” y “cuando es por el pueblo pocos aparecen” inundaron las redes. Para una parte del público, Toxic Crow dijo una verdad incómoda, pero necesaria.

Sin embargo, también hubo críticas. Algunos defendieron a los artistas ausentes, argumentando que no todos pueden involucrarse en protestas públicas, ya sea por compromisos, contratos o simple decisión personal. Otros señalaron que cada quien apoya las causas a su manera, incluso desde el silencio. Aun así, el debate ya estaba servido.

Lo que más llamó la atención fue el tono de Toxic Crow. No fue agresivo, pero sí dolido. Más que enojo, sus palabras transmitieron desilusión. La de alguien que creyó que el respaldo sería colectivo y descubrió que, al final, la lucha fue más solitaria de lo esperado.

Este episodio abrió una conversación más profunda sobre el rol de los artistas urbanos en temas sociales. Durante años, el género ha sido voz de barrios, de desigualdad y de realidades crudas. Pero cuando esas realidades salen del estudio y se convierten en protestas reales, ¿cuántos están dispuestos a dar la cara?

Muchos recordaron que no es la primera vez que Toxic Crow se involucra en temas sociales y políticos. A diferencia de otros exponentes, él ha mostrado en varias ocasiones una postura clara, aun sabiendo que eso puede traerle críticas o consecuencias. Para algunos, eso lo diferencia; para otros, lo expone innecesariamente.

El caso SENASA, por su naturaleza, tocó una fibra sensible. No es una moda, no es un tema de entretenimiento. Es salud, es dignidad, es un sistema que muchos dominicanos necesitan para sobrevivir. Por eso, la ausencia de figuras influyentes fue vista por algunos como una oportunidad perdida para amplificar el reclamo.

En redes, incluso fanáticos de otros artistas comenzaron a preguntarse por qué tantos que tienen millones de seguidores no usaron su voz para apoyar una causa tan importante. La pregunta quedó flotando: ¿el compromiso social solo existe cuando conviene a la marca personal?

Toxic Crow, con su mensaje, no solo expresó su sentir, también dejó una lección incómoda para el género urbano. La fama da alcance, pero también responsabilidad. Y aunque nadie está obligado a protestar, cuando se habla constantemente de “el pueblo”, la coherencia se vuelve clave.

Algunos colegas del medio reaccionaron de manera indirecta, compartiendo mensajes genéricos sobre justicia o apoyo al pueblo, pero sin referirse directamente a la protesta. Para muchos, eso llegó tarde. Para otros, fue una forma de evitar confrontaciones directas.

Lo cierto es que este episodio marcó un momento de quiebre en la conversación pública. Ya no se trató solo del caso SENASA, sino de quiénes están dispuestos a incomodarse cuando la causa no genera likes fáciles.

Toxic Crow no se retractó ni suavizó su postura. Al contrario, dejó claro que su molestia nace del compromiso, no del ego. De sentir que, cuando el pueblo necesita respaldo visible, la respuesta no puede ser el silencio.

Para una parte importante del público dominicano, este gesto elevó su respeto hacia el artista. Lo vieron como alguien que no solo canta realidades, sino que también las enfrenta. Para otros, fue una señal de que el género necesita replantearse su rol fuera de los escenarios.

Al final, la protesta pasó, pero el mensaje quedó. La imagen de Toxic Crow prácticamente solo, alzando la voz por un tema tan delicado, se convirtió en símbolo de una pregunta incómoda: ¿dónde están los que siempre dicen representar al pueblo cuando el pueblo sale a reclamar?

Ahora la conversación está abierta. ¿Crees que los artistas urbanos debieron apoyar de forma más visible la protesta del caso SENASA? ¿O piensas que cada quien decide cómo y cuándo involucrarse?

Déjanos tu opinión en los comentarios y comparte este artículo. Porque cuando un artista habla desde la decepción, no solo se queja… también está llamando a la conciencia colectiva.