Un gecko en casa: experiencia común en regiones tropicales

Si alguna vez has vivido en una zona tropical, probablemente te hayas topado con un pequeño visitante inesperado: el gecko. Estos curiosos reptiles suelen aparecer en las paredes, los techos o cerca de las luces, y aunque a más de uno le pueden causar un pequeño susto al principio, lo cierto es que forman parte del paisaje cotidiano de muchas familias en países cálidos y húmedos.

A diferencia de otros animales que pueden colarse en tu hogar, el gecko no suele ser motivo de alarma. De hecho, en muchas culturas se les considera inofensivos y hasta beneficiosos. Son pequeños, discretos y cumplen un rol importante en el equilibrio natural de la casa.

📌 IMPORTANTE: El video relacionado a esta historia lo encontrarás al final del artículo.

Aliados silenciosos contra los insectos
Lo primero que deberías saber es que los geckos son auténticos controladores de plagas. Su dieta está compuesta, en gran parte, por insectos como mosquitos, cucarachas pequeñas, grillos y otros bichitos que suelen aparecer en ambientes húmedos. Dicho de otra manera, tener un gecko rondando por tu sala o cocina puede ayudarte a mantener a raya a esos molestos visitantes sin necesidad de insecticidas químicos.

Su presencia es señal de un entorno saludable
Aunque muchos lo vean como algo raro o incluso desagradable, la verdad es que la aparición de geckos en tu casa indica que el ecosistema está funcionando bien. Donde hay humedad, calor y algún que otro insecto, ellos encuentran un espacio perfecto para vivir. Por eso, es normal que aparezcan en casas de campo, zonas costeras o lugares con abundante vegetación.

¿Son peligrosos?
La respuesta es simple: no. Los geckos no representan un riesgo para los humanos. No son venenosos, no atacan y tampoco transmiten enfermedades como muchos temen. Son animales tímidos que prefieren mantenerse lejos de las personas, y cuando se sienten amenazados, simplemente huyen. Incluso, si intentas atraparlos, lo más probable es que se desprendan de su cola para escapar, un mecanismo natural que después regeneran.

Curiosidades que quizás no sabías

  • Emiten pequeños sonidos parecidos a un «clic» o un «chillido», sobre todo en la noche, para comunicarse entre ellos.

  • Sus pies tienen una estructura especial que les permite adherirse a superficies lisas, lo que explica cómo logran caminar por paredes o techos sin caerse.

  • Existen diferentes especies, y aunque la mayoría son pequeños, algunos pueden alcanzar tamaños sorprendentes.

La relación con las personas
En muchas casas, el gecko pasa de ser un extraño a convertirse en un “inquilino tolerado”. Algunas personas incluso los ven como amuletos de buena suerte, mientras que otras simplemente agradecen su labor como cazadores de insectos. Claro, también están quienes prefieren mantenerlos fuera de casa, en cuyo caso lo mejor es reducir la entrada de insectos (su principal fuente de alimento) y cerrar rendijas o ventanas sin protección.

¿Qué hacer si no quieres geckos en casa?
Aunque no son dañinos, hay quienes no se sienten cómodos con su presencia. Una forma sencilla de alejarlos es mantener la casa bien iluminada y reducir la humedad. También puedes colocar mallas en las ventanas para evitar que entren. Lo importante es recordar que no es necesario hacerles daño: basta con limitar las condiciones que los atraen.


En resumen, tener un gecko en casa es algo bastante común en regiones tropicales y, lejos de ser un problema, puede convertirse en una ventaja. Son criaturas pacíficas, útiles y hasta fascinantes de observar. La próxima vez que veas uno correteando por la pared, tal vez quieras pensarlo dos veces antes de espantarlo: ese pequeño aliado está trabajando gratis para ti.

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